19
Mar

J.Pozuelo-Monfort, MSc candidate in economic development at LSE
Jaime PM.jpg
Publicado en El Periódico
Vivimos en un mundo globalizado a la vez que desigual. Un mundo en el que los esfuerzos por reducir la brecha entre ricos y pobres suelen caer en saco roto. Un mundo en el que los esfuerzos por crear las condiciones para que los países que conforman el vagón de cola del capitalismo se suban al tren del crecimiento son esfuerzos que a menudo conducen a resultados poco tangibles, que no suelen eliminar el mal de raíz y solo calman temporalmente los síntomas de una enfermedad, la desigualdad, que hace mella en las poblaciones que habitan las economías en desarrollo. En este contexto, el primer mundo debe corregir, de raíz y sin dilación, los problemas que causan el desequilibrio de riqueza. El lavado de dinero desde el mundo rico y desde el mundo en vías de desarrollo hacia paraísos fiscales es uno de los factores que contribuye a reducir la inversión en las economías por desarrollar y la tasación en los países industrializados, una tasación perdida que en parte debería dedicarse a ayuda al desarrollo.
Resulta sorprendente encontrarse, en el número de The Economist de esta semana, publicidad de firmas que sin tapujos ofrecen sus servicios para realizar un lavado de dinero en paraísos fiscales, sin censura ni por parte de la revista ni por parte del organismo regulador competente. En una época en la que se pone de manifiesto la falta de sensibilidad de determinados anunciantes ante problemas del día a día, no debemos olvidar que la realidad de un mundo desigual únicamente se confirma con anuncios tan poco éticos como los publicados por The Economist.

Comments

No comments yet.

Leave a Comment

*

We use both our own and third-party cookies to enhance our services and to offer you the content that most suits your preferences by analysing your browsing habits. Your continued use of the site means that you accept these cookies. You may change your settings and obtain more information here. Accept