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Mar

Volando hacia el oeste

Written on March 4, 2008 by Max Oliva in Development

J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University
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Hoy sobrevuelo Colorado y Nevada mirando hacia el oeste, observando las gélidas tierras de esta parte del hemisferio norte del globo, tan heladas como deshabitadas, y me cuesta creer que en otras partes del mundo los seres humanos se hacinan dando lugar a unas densidades de población que quizás observe mas adelante este año en una posible escapada a Bangladesh.
Me dirijo a California, a la bahía de San Francisco, una de las zonas más bonitas de este país. En California me espera Barry Eichengreen, uno de los mejores economistas del mundo, experto en el Plan Marshall de postguerra que llevo durante cuatro años el equivalente a cien mil millones de dólares de hoy en día, o el 7% del PIB español, a los países destruidos por cinco años de conflicto bélico. Le preguntare al Profesor Eichengreen que piensa de la reciente propuesta del tándem Bono y Blair, sobre un nuevo Plan Marshall para África, capaz de no solo llevar ayuda, sino también de construir infraestructura básica y proveer de educación, sanidad, agua y sanitación a 800 millones de personas que hoy se levantaron sin las oportunidades que merecen, sin la estabilidad de la que disponemos. Escuchare con atención las palabras del Profesor Eichengreen, un economista que conoce en profundidad los retos que plantea un plan de este tipo.
Quise encontrarme con Bradford deLong, otro gran conocedor del Plan Marshall de postguerra, pero el Profesor deLong no sabe o no contesta, no quiere encontrarse con un desconocido que propone ideas estrambóticas, extravagantes, fuera del sentido común del académico que quiere analizarlo todo en base a la evidencia del pasado.


Hoy miro al futuro mirando hacia el oeste, como miraban los antiguos colonizadores en Norte America, con la ilusión de seguir abriendo caminos, con la esperanza de descubrir ese ansiado oro que permita pagar durante los próximos 25 años los servicios básicos que necesitan los más pobres. Se que el oro no esta lejos. Lo huelo. Lo husmeo, cual tigre huele a su presa. No me queda mucho para lograr decir Eureka, y en ese camino me encuentro, intentando incorporar a expertos de la talla del Profesor Eichengreen a esta aventura que he decidido emprender sin saber a ciencia cierta si terminaré el viaje con éxito.
Soy un cazador de sueños imposibles, explorador de ideas que muchos dan por imposibles pero yo considero factibles. Sin exploración de la utopia no conseguiremos salir de este círculo vicioso que nos impide liberar la imaginación del pensamiento cuerdo, de la generación de la idea de futuro.
Hoy llego a un Oakland lluvioso y espero empaparme de la sabiduría del Profesor Eichengreen. Seguiré entonces el camino que he decidido recorrer.

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