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Dec

Los nuevos (y los viejos) derechos humanos

Written on December 7, 2007 by Max Oliva in Corporate Responsibility

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Alberto Andreu
Director de Reputación, Marca, RSC y Medioambiente, Telefónica
Profesor asociado de IE Business School

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos. La Asamblea pidió a los Países Miembros que publicaran el texto y que fuera “distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios”.
Cincuenta y ocho años después… ¿sigue vigente este texto? Si formulo esta pregunta es porque hoy muchos creen que el mundo occidental sí cuida y respecta los derechos humanos, mientras que los países subdesarrollados o en vías de desarrollo los vulneran cada día.
Esta tesis (el primer mundo ha superado la declaración universal por la propia evolución del estado del bienestar) puede esconder un riesgo: pensar que todo el trabajo ya está hecho. Pero no lo está.
Y no lo está, porque, aun en el primer mundo, aun en los países más desarrollados, están aflorando unos “nuevos derechos humanos” que tienen que ver con los propios males de la sociedad del siglo XXI: el apoyo a las personas dependientes; a las personas con discapacidad; a los hombres y mujeres que trabajan y quieren, además atender a una familia; a las personas desconectadas a la sociedad de la información; a las personas que viven en soledad… Y no lo está, tampoco, porque el mundo de hoy es global; porque los movimientos migratorios son globales; porque el actual choque de civilizaciones está basado en la desigualdad del reparto de la riqueza… por tantas y tantas cosas
Por tanto, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 sigue tan vigente como cuando se aprobó. Bien porque en algunas zonas del mundo aún es una aspiración imposible. Bien porque en el primer mundo han surgido “nuevos derechos humanos” que nos obligan a una actualización permanente de esos principios. Lo importante es que ese viejo texto sigue más vivo que nunca.

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