
Manuel Rincon, PhD, Knowledge Management Officer, United Nations ESCAP
La Seguridad Energética (Energy Security) está en muchas de las agendas de discusión de Asia y del resto del mundo. Este tema interdisciplinar nos interesa desde una de sus perspectivas, las oportunidades de negocio que está generando para el sector privado, las ONGs y los gobiernos de paÃses desarrollados y menos desarrollados.
Los 62 paÃses de Asia PacÃfico están reunidos en la sede de Naciones Unidas de Bangkok para definir el conflicto y proponer medidas. Están buscando estas oportunidades en toda la cadena de valor del sector energÃa, desde la generación hasta la atención al cliente, pero las más claras las ofrece la financiación e inversión de la infraestructura y la provisión de nuevos servicios energéticos.
La Seguridad Energética se define de la forma más simple como el conjunto de medidas para la protección contra la falta de fuentes de energÃa a precio razonable, que para los paÃses importadores de energÃa significa la búsqueda de oferta externa garantizada. Pero el concepto cobra toda su dimensión cuando se refiere a los más desfavorecidos. Asà el objetivo de la Seguridad Energética se establece como la garantÃa de acceso a energÃa para los pobres, asà como la promoción de energÃas sostenibles.
La demanda energética está creciendo exponencialmente, y se está duplicando cada década. Además, gran parte de la humanidad utiliza energÃa proveniente de biomasa, sufre por ello en salud e incluso muchos seres humanos mueren por esta causa cada año.
Cuáles son las soluciones propuestas? Esto está provocando el movimiento hacia otras fuentes de energÃa renovables, y últimamente está alimentando la discusión sobre cómo continuar con biomasa pero de forma más limpia, filtrando el CO2 que se produce. También parece que hay acuerdo en disminuir la dependencia del petróleo. Pero sobre todo, hay consenso hacia la mayor eficiencia de los procesos, es decir, la necesidad de innovación, formación de capacidades y gestión de la transferencia tecnológica.
En el caso de Tailandia, es un reto sobrevivir con el petróleo a más de $120 el barril, y siendo el paÃs netamente importador de crudo. Por eso, los tailandeses han arrancado iniciativas alternativas de etanol y biodiesel, y Tailandia se ha convertido en el primer caso vivo ejemplo de la fuerte interrelación sistémica entre alimento y energÃa.
En China ya hay un 75% de los 1200 millones de personas que usa energÃa solar para calentar el agua, y se espera que en 2060 aumentará hasta el 90% incluyendo electricidad. Ellos lo llaman la revolución cultural solar. Desde un punto de vista de negocio, el mercado de la energÃa para todos en Asia va a crecer al 9% anual. Utilizando fuentes de energÃa renovables o no, “vamos a necesitar cada molécula de energÃa que podamos producir” (dice Geagea de Chevron). El reto está en la formación de la siguiente camada de ingenieros acorde a las necesidades del mundo, el sector de la alimentación y la evolución del cambio climático. También será difÃcil pero necesario cooperar con gobiernos para desarrollar los marcos regulatorios necesarios.


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