31
Mar

La desproporción del lujo

Written on March 31, 2008 by Max Oliva in Development

J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University
jpm.jpg
Espero a Patrizia en el gimnasio más exclusivo de Manhattan, de la que ella es miembro. Nos tomaremos un café y continuaremos nuestro trabajo en microfinanzas. Entretanto espero en el lobby del gimnasio, mientras que veo aparecer a un sinfín de adineradas personas que parecen disfrutar del sábado por la mañana en un Nueva York que hoy amaneció nublado y nuvioso tras una noche nasty, nasty.
Miro por la ventana y veo el Hotel Empire, y unas calles con desconchones, unas aceras mal cuidadas, un transporte público sucio y lleno de roedores. No me resultaría extraño si no hubiese vivido en Madrid, Paris, Londres o Stuttgart, no me resultaría extraño si no supiera que la sociedad norteamericana en términos per-capita es una de las mas ricas del mundo, por encima de muchos países europeos, por encima de España. El deseo colectivo de no querer redistribuir de forma más acentuada les conduce a un conformismo ligado a la tolerancia de una desigualdad más pronunciada que la que vemos en las calles de Europa. Se habla del sueno americano como la esperanza para muchos pobres, para muchos inmigrantes que llegan a la tierra de la oportunidad sin nada, de salir adelante. Pero el sueno americano tiene cada vez mas pinta de una aleatoria lotería que quizás, en el caso mas probable, no te toque.


No creo en una sociedad que no cree en la predistribución. No creo porque a menudo el que no tiene no elige no tener, porque a menudo el desamparado no elige su situación, y en un círculo vicioso se enreda en endeudamientos progresivos que le atan, le limitan, le impiden, agobian, agotan y desahucian. Así el que tiene mas acumula a costa del resto de los mortales.
Se ponen de moda las empresas que fabrican y venden productos de calidad a un precio justo: lease Ikea, o las compañías aéreas de bajo coste. No debemos pagar mas de lo justo por un producto, pues no es ético, pues no es sostenible, pues el consumo por encima de determinados niveles se realiza a costa necesariamente de los que menos tienen, porque vivimos en un mundo de recursos finitos, de alimentos finitos para alimentar a una población que demanda ser alimentada.
Veo a personas que trabajan duro entre semana para poder descansar, seguro que piensan que pasar medio día en este lujoso gimnasio es el merecido descanso a unos esfuerzos pronunciados que requieren de un nivel de habilidad superior, que otros, quizás no tienen, porque no se esforzaron en adquirir un determinado nivel de educación, o simplemente quizás porque no pudieron pagar una educación de calidad por estar mas allá de su nivel de renta.
No ataco el lujo, pero lo sitúo en un contexto de desigualdad global en el que los desequilibrios nos deberían obligar a no consumir por encima de lo adecuado o políticamente correcto, y trasvasar el excedente a aquellas partes del globo necesitadas en modo de predistribución. Lo hacemos a nivel nacional, quizás deberíamos comenzar a proponeros hacerlo a nivel internacional.

Comments

No comments yet.

Leave a Comment

*

We use both our own and third-party cookies to enhance our services and to offer you the content that most suits your preferences by analysing your browsing habits. Your continued use of the site means that you accept these cookies. You may change your settings and obtain more information here. Accept