J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Hoy he decidido renunciar a un trabajo con futuro prometedor. Un trabajo que me garantizaba unos ingresos a medio plazo que me hubiesen ayudado a proseguir financiando la educación que he decidido adquirir para convertirme en el europeo multidisciplinar.
Hoy ejercito la renuncia. Hoy digo no a una oportunidad atractiva porque entra en conflicto de interés con mis principios éticos, porque mi esfuerzo se dirigía a enriquecer los bolsillos de la clase rica y poderosa de America Latina. Discrepo con el esfuerzo que no persigue el retorno social. Persigo otro tipo de compensación, que me permita ver como las desigualdades se reducen, como el que menos tiene accede a una oportunidad. La actual dinámica en America Latina impide que los que menos tienen adquieran el poder adquisitivo de la clase media europea o norteamericana.
Hoy he decidido abandonar. Un abandono a tiempo es mejor que una renuncia tardía. Me siento como un árbol han que han podado, se que la renuncia me hará mas fuerte, me hará mas luchador, robustecerá mi base de principios éticos, sin los cuales no podría continuar por el camino que me he marcado.
Archive for March/2008
Mar
Ejercito la renuncia
Written on March 31, 2008 by Max Oliva in Development
Mar
La desproporción del lujo
Written on March 31, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Espero a Patrizia en el gimnasio más exclusivo de Manhattan, de la que ella es miembro. Nos tomaremos un café y continuaremos nuestro trabajo en microfinanzas. Entretanto espero en el lobby del gimnasio, mientras que veo aparecer a un sinfín de adineradas personas que parecen disfrutar del sábado por la mañana en un Nueva York que hoy amaneció nublado y nuvioso tras una noche nasty, nasty.
Miro por la ventana y veo el Hotel Empire, y unas calles con desconchones, unas aceras mal cuidadas, un transporte público sucio y lleno de roedores. No me resultaría extraño si no hubiese vivido en Madrid, Paris, Londres o Stuttgart, no me resultaría extraño si no supiera que la sociedad norteamericana en términos per-capita es una de las mas ricas del mundo, por encima de muchos países europeos, por encima de España. El deseo colectivo de no querer redistribuir de forma más acentuada les conduce a un conformismo ligado a la tolerancia de una desigualdad más pronunciada que la que vemos en las calles de Europa. Se habla del sueno americano como la esperanza para muchos pobres, para muchos inmigrantes que llegan a la tierra de la oportunidad sin nada, de salir adelante. Pero el sueno americano tiene cada vez mas pinta de una aleatoria lotería que quizás, en el caso mas probable, no te toque.
Mar
La revolución social
Written on March 25, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Escuchando los temas que compiten este año al concurso de Eurovisión no puedo evitar reconocer que mi tema favorito es La revolución sexual, un tema pegadizo, único, que mira hacia el futuro. Mientras que escucho estas letras y tonos que me hacen mover al ritmo de esta canción con ritmo, anticipo una revolución social en los prolegómenos de esta primera mitad del siglo veintiuno.
Una primera mitad del siglo veintiuno que voy a vivir junto a todos aquellos compañeros de viaje que nacieron junto a mí en las décadas de los 70 y los 80. A esos me dirijo hoy con estas pegadizas palabras, que animan a incorporarse a un viaje apasionante para que el que tenemos que dejar los miedos atrás, las barreras mentales, los estereotipos y las inseguridades. Es un nuevo siglo. Es un nuevo ritmo, al ritmo de la letra de La revolución sexual.
He decidido formar parte de este apasionante viaje. He comprado el billete en esa taquilla de la ilusión, abierta únicamente para soñadores, que piensan que la utopia es factible. Lo he decidido comprar para emprender este viaje sin retorno, este viaje hacia un destino que nos espera a mitades de este siglo, en un mundo nuevo, un mundo con menos pobreza, con menos hambre, con mas ilusión, mas igualdad, mas tolerancia, mas entendimiento, mas diplomacia, mas conversación, mas justicia social, menos imposición. Es un viaje de ilusión al que invito a todos aquellos que creen que la ilusión es la herramienta más poderosa.
Mar
Tengo un plan
Written on March 25, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Me siento orgulloso de ser humano, me siento orgulloso de poder entregar mi capacidad creativa a la causa humana, a trabajar por el presente y el futuro de la humanidad, me enorgullece dedicar cualesquiera talentos posea a buscar soluciones para que el pobre deje de ser pobre y el rico acceda a compartir su riqueza.
Es un mundo de retos y oportunidades. En un mundo de retos y oportunidades el talento y la creatividad juegan un papel crucial a la hora de considerar alternativas que funcionen. He decidido dedicar mi esfuerzo a maximizar el bienestar de la sociedad, en lugar de maximizar el beneficio económico de mi propio bolsillo, a pesar de que ambas cosas son compatibles, a pesar de que es factible generar retorno económico a la vez que se construyen.
Me siento orgulloso de las personas que me rodean, porque creo que en todos y cada uno de nosotros existe la inquietud por buscar soluciones que permitan salir del agujero en el que nos encontramos. No lo hacemos porque no vemos que nadie proponga ideas de futuro que funcionen y nos permitan generar los fondos suficientes que permitan levantar continentes de la miseria en la que se encuentran.
Mar
El carro innovador
Written on March 25, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Esta noche he decidido salir a correr a Central Park en un día lluvioso que ha inundado el parque pulmón de Manhattan. Corriendo he podido contemplar la renqueante nieve que desaparece con temperaturas sobre cero, una nieve que cayo el pasado fin de semana mientras yo disfrutaba del sol en la bahía de San Francisco.
Terminando la carrera he pasado a comprar por el Gristedes de la esquina de la 85 con Columbus. Para mi sorpresa he podido utilizar un nuevo carro de la compra, mas pequeño, mas accesible, que me permite no agacharme a dejar los comestibles que voy adquiriendo a medida que deambulo por el supermercado, un carrito de la compra innovador, que nunca pude imaginar pero que hoy me descubre un nuevo mundo de posibilidades en el universo de los carritos de la compra.
Realmente no se como he podido vivir 31 años sin utilizar este tipo de carrito, de escaso tamaño y fácil manejo, de doble nivel que me permite depositar los utensilios que voy adquiriendo sin necesidad de agacharme. No se quien lo ha inventado, pero tengo claro que a partir de hoy renuncio a los carritos del pasado.
Mar
Dos mundos y una bahía
Written on March 6, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

He vuelto a Berkeley tras pasar dos días en Palo Alto y la zona sur de la bahía de San Francisco, acogido por mi amigo bangladeshí Sakhawat en una de las zonas más exclusivas de Estados Unidos. Ayer noche cene con Sakhawat y Ioannis en un restaurante griego en Palo Alto, rodeado de lujo, glamour y gente adinerada, rodeado de pequeños sabiondos que gracias a las fortunas de sus padres pueden permitirse asistir a una de las más exclusivas universidades del país, la Universidad de Stanford, donde hasta ayer creía querer estudiar, mas quizás cambie de opinión, mas quizás no me siente cómodo en un mundo artificial en el que el individuo no cree en la predistribución y expatría al necesitado que se acumula en las calles de San Francisco, en un mundo artificial en el que el poseedor del talento se equipara con los sin techo y argumenta que estos merecen su condición de desamparados por su negativa a incorporarse al mundo laboral. Parte de razón quizás tienen, pero no la razón absoluta. Por ello creo en la predistribución como modo de compensar las injusticias que observamos y sufrimos al nacer.
He continuado discutiendo con Carles, buen amigo catalán y próximo doctor en finanzas, sobre la conveniencia de la desigualdad, y de que niveles de desigualdad son justificados y soportables. Parecemos diferir en nuestro parecer. Pero estamos de acuerdo en que un cierto nivel de desigualdad es necesario si pretendemos que incentivar al individuo para esforzarse en acceder a una vida más cómoda, a una vida con más privilegios. Sin embargo creo que un individuo debería poder acceder a una serie de servicios y de infraestructuras mínimas que le garanticen una minima dignidad como individuo, en una sociedad que puede y debe crear redes de cobertura que atiendan al desamparado, identificando a aquellos que realmente necesitan de aquellos que esperan ser compensados sin merecerlo.
Mar
Volando hacia el oeste
Written on March 4, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Hoy sobrevuelo Colorado y Nevada mirando hacia el oeste, observando las gélidas tierras de esta parte del hemisferio norte del globo, tan heladas como deshabitadas, y me cuesta creer que en otras partes del mundo los seres humanos se hacinan dando lugar a unas densidades de población que quizás observe mas adelante este año en una posible escapada a Bangladesh.
Me dirijo a California, a la bahía de San Francisco, una de las zonas más bonitas de este país. En California me espera Barry Eichengreen, uno de los mejores economistas del mundo, experto en el Plan Marshall de postguerra que llevo durante cuatro años el equivalente a cien mil millones de dólares de hoy en día, o el 7% del PIB español, a los países destruidos por cinco años de conflicto bélico. Le preguntare al Profesor Eichengreen que piensa de la reciente propuesta del tándem Bono y Blair, sobre un nuevo Plan Marshall para África, capaz de no solo llevar ayuda, sino también de construir infraestructura básica y proveer de educación, sanidad, agua y sanitación a 800 millones de personas que hoy se levantaron sin las oportunidades que merecen, sin la estabilidad de la que disponemos. Escuchare con atención las palabras del Profesor Eichengreen, un economista que conoce en profundidad los retos que plantea un plan de este tipo.
Quise encontrarme con Bradford deLong, otro gran conocedor del Plan Marshall de postguerra, pero el Profesor deLong no sabe o no contesta, no quiere encontrarse con un desconocido que propone ideas estrambóticas, extravagantes, fuera del sentido común del académico que quiere analizarlo todo en base a la evidencia del pasado.


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