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Feb

Gestos insuficientes de buena voluntad

Written on February 11, 2008 by Max Oliva in Development

J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University
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Hoy leía en The Economist la animadversión que hay en Occidente hacia los países de mayoría musulmana. Al mismo tiempo Silvia, experta en temas de política exterior en 5spaniards escribía esta semana sobre las 57 medidas que la administración de Zapatero ha puesto en marcha en el seno de la alianza de las civilizaciones para acercar dos enfoques de entender el mundo que parecen distanciarse.
No nos distanciamos únicamente del mundo musulmán, también de ese mundo que denominamos emergente o en vías de desarrollo. Nuestra riqueza, nuestras rentas Per capita se distancian, agrandamos el agujero en una escapada que se amplia. Vamos a la cabeza de una carrera sin freno ni destino final, una carrera destartalada en la que el pelotón conforma el vagón de cola, un pelotón sin opción de alcanzar la meta a tiempo, sin opción de alcanzar la meta en una dinámica que condena a una mayoría a una pobreza de la que en numerosas ocasiones he escrito.
Quizás los gestos de buena voluntad sean gestos accesorios. No los juzgo innecesarios, los juzgo insuficientes. Quizás los gestos de buena voluntad permiten el acercamiento ideológico únicamente en la cabeza de unos sonadores utópicos que no lograran un acercamiento hasta que no pongan sobre la mesa soluciones de carne y hueso, constantes y sonantes, que tengan la chicha que les falta a los buenos gestos y las buenas palabras.


En la clase del Profesor Lukauskas veíamos que la diferencia entre la renta Per capita del país mas rico respecto al país mas pobre ha pasado de ser cuatro veces a ser sesenta y cuatro veces mayor. No querría ver que esta tendencia continúa a lo largo de estos primeros anos del siglo veintiuno. No me gustaría mirar hacia atrás en veinticinco anos y padecer de incredulidad, una incredulidad que muchos padecen en la actualidad sin saber como atacarla, como atajarla, como satisfacer el ansia que en muchos corazones muestra sus ganas de querer cambiar y no poder hacerlo, el ansia que quizás vive encarcelada en el sentir de muchos que se sienten desbordados ante los crecientes problemas de una humanidad condenada a la desaparición si siguen y persisten los crecientes desequilibrios que contemplamos en el día a día de una realidad cotidiana que nos inunda de malestar.

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