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Jan

Azafatas de segunda

Written on January 11, 2008 by Max Oliva in Development

J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University
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Esta mañana espero en la puerta de embarque de la terminal 1 del aeropuerto de Barajas a que salga el vuelo de la compañía de bajo coste a Londres en lo que supone la primera etapa de mi viaje transatlántico de vuelta a la regularidad de un Enero neoyorquino en el que retomo las clases en la Universidad de Columbia.
Esperando en esta mañana de Jueves observando el vuelo que despega hacia Liverpool logro identificar a un grupo de cuatro azafatas de metro sesenta que con tacones disimulan una altura escasa que en otras aerolíneas les impediría acceder al puesto de azafata de aerolínea. No soy yo quien fija las reglas. Es la aerolínea. No soy yo quien determina la altura. Es la aerolínea.
Vivimos en un mundo de azafatas de segunda, en el que no exigimos el máximo de nuestros funcionarios, en el que no exigimos el máximo de nuestros representantes públicos. Es la opinión pública la que determina la altura. No soy yo. Los representantes públicos no están a la altura y quizás nosotros vivimos en la complacencia de la mediocridad que supone ver las mismas caras a diario en televisión, sin iniciativa, con crispación, sin entusiasmo, con falta de creatividad.


Es un mundo de azafatas de segunda que se ponen tacones para aparentar una altura que no tienen. Es un mundo de funcionarios y representantes públicos de segunda que se ponen tacones para aparentar una altura que no tienen. No están quizás todos a la altura que deberían, porque hemos eliminado, aniquilado, exterminado el incentivo, porque la carrera política se ha convertido en el sumidero de aquellos que quizás son incapaces de triunfar en la industria, porque la carrera funcionarial se ha convertido en la alternativa a aquellos de espíritu relajado que priman la calidad de vida sobre el esfuerzo.
Yo no elijo hoy a mis azafatas. Pero si que elijo a mis representantes. Y los quiero a la altura de las circunstancias, de unas circunstancias extremas de un mundo que camina a la deriva. Y los quiero a la altura de unas circunstancias extremas que requieren de un discurso del que carecen y del que permanecen alejados, como si ese discurso hubiese sido desterrado de por vida, como si ese discurso permaneciera preso esperando a que alguien lo rescate, lo saque de la prisión en la que se encuentra, embargado, apartado de toda suerte de posibilidad de ser y materializarse.
Es un mundo de azafatas de segunda. Hoy decido reaccionar. Hoy decido mirar a un horizonte lleno de representantes a la altura de las circunstancias. Y en esa reacción atisbo una posibilidad de cambio, que traiga un futuro sostenible a un planeta azul contaminado de malas palabras, repleto de problemas con solución que se vuelven eternos por la poca voluntad de cambio que se respira.

Comments

Las Vegas SEO September 21, 2009 - 4:22 am

Thank you for the great post.

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