J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Vuelvo en el último tren del viernes que sale de Washington y llega a la gran manzana en una apacible noche invernal en la que la oscuridad invade cada rincón de la ruta de este vagón de línea regular desde que en posición confortable escribo estas líneas. Vuelvo de Washington sin haber encontrado el consenso del que tanto escuche hablar a políticos y economistas. Vuelvo de Washington preguntándome si ese consenso quizás algún día existió y de existir que ocurrió con el. Ese consenso que quizás algún día existió se debió esfumar, se extinguió, y dejo un vacío artificialmente mantenido por una clase política anclada en unas ideas del pasado que crea amenazas que no existen e ignora los verdaderos peligros de este mundo globalizado, unos peligros radicados en la pobreza y la desigualdad de unos y la opulencia y exceso de consumo de otros.
Vuelvo cabizbajo sin saber donde seguir buscando, no entiendo el porque del mantenimiento de una mentira. Si no existe consenso, por que se mantiene, por que se impone a los países menos desarrollados, me pregunto. No comprendo la falta de voluntad de los poderosos, no acierto a razonar el por que del mantenimiento de unas ideas del pasado. Me pregunto con insistida curiosidad la razón del empecinamiento, la ausencia de cordura, en un arrebato de permanente afirmación de una verdad inexistente. Dejo atrás a la burocracia capitalina, a los funcionarios de las instituciones de Bretton Woods que deben justificar su razón de ser para no desaparecer, ignoradas de forma creciente por unos países emergentes que necesitan de más comprensión y menos imposición.
Sueño con un nuevo consenso que permita sacarnos de la situación de estancamiento en la que nos encontramos. Sueño con un nuevo consenso que aúne y reúna a todas las partes integrantes del globo y permita alcanzar acuerdos transnacionales alternativos, alternativos a una cruda realidad de proporciones tan graves que no acertamos desde occidente a entender el alcance de su gravedad. Y en el sueño creo que su alcance es factible, pues he encontrado en Washington a luchadores capaces de renunciar a parte de su bienestar por aquellos necesitados que nacen en el mas profundo olvido de una humanidad despreocupada por el desamparado en una continua negación de un genocidio involuntario radicado en la ignorancia de no querer saber, de no querer hacer y reaccionar a tiempo, mientras que el tiempo exista seguirá habiendo tiempo de reacción.
Archive for January/2008
Jan
Buscando el consenso de Washington (3)
Written on January 31, 2008 by Max Oliva in Development
Jan
Buscando el consenso de Washington (2)
Written on January 30, 2008 by Max Oliva in Uncategorized
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Es la universidad de Georgetown una universidad jesuita de prestigio internacional en materia de derecho, relaciones internacionales y política. A la misma he llegado tras almorzar con Raymond Baker, quien se apresuraba tras concluir nuestra cita para encontrarse con un Senador demócrata con la intención de continuar persuadiendo a la clase política de la necesidad de introducir políticas que impidan el flujo de dinero negro e ilegal desde África hacia Estados Unidos y Europa.
En la clase sobre filosofía legal internacional el Profesor Arend presenta a un grupo de jóvenes norteamericanos que atienden con atención una clase magistral sobre el origen del derecho desde un punto de vista de la ley natural. La legislación, como tantas otras cosas, ha sido escrita por el ser humano en base a experiencias pasadas que motivan y condicionan la realidad actual de este mundo globalizado del siglo veintiuno.
La clase magistral del Profesor Arend, quien viste camisa rosa de raya vertical y corbata de cuadros complementada con tirantes, me hace pensar en la arquitectura financiera internacional que se ha ido determinando con el paso del tiempo tras la creación del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que visito mañana viernes. La complejidad de la arquitectura financiera internacional incluye numerosas excepciones que como Raymond Baker bien sabe permiten a los ricos del mundo pobre enviar remesas millonarias a unas necesitadas cuentas bancarias en sitios como Suiza o Reino Unido, frecuentemente a través de paraísos fiscales que sirven de despiste, un despiste cobarde, un despiste miserable, deleznable, que nos impide asegurar que el dinero que nos llega a Occidente es dinero limpio, ganado con el sudor de la frente y no a expensas de los frecuentemente desamparados del mundo pobre.
Jan
Buscando el consenso de Washington (1)
Written on January 29, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Hoy llego a Washington DC, capital del imperio estadounidense, en un ánimo de buscar ese contento del que tanto se habla. Aparentemente el consenso de Washington no debe de andar muy lejos. He decidido pasar un par de días buscándolo, pues encontrarlo permite determinar si existe, y su ausencia quizás apunte a la consecución de un nuevo consenso.
En mi viaje desde Nueva York a Washington escribo estas líneas sentado en la estación de tren Union Station, antes de retomar mi viaje en el metropolitano capitalino para encontrarme primero con Raymond Baker y posteriormente con Branko Milanovic, tras un breve paso por la Universidad de Georgetown, donde quizás prosiga estudios a partir del mes de Septiembre.
Son Baker y Milanovic representantes de ese nuevo consenso mencionado con anterioridad. Son Baker y Milanovic personalidades que proponen un nuevo orden basado en una arquitectura financiera internacional ética y sin letra pequeña, y en una distribución de riqueza más igualitaria. Si no encuentro el consenso, quizás decida proponer un nuevo consenso junto a personalidades del calibre de Baker y Milanovic.
Jan
Sustainability Vs. Competitiveness
Written on January 21, 2008 by Javier Carrillo in Environment

Dr. Javier Carrillo Hermosilla, Executive Director of the Centre for Eco-Intelligent Management
Environmental sustainability and its subsequent social benefits have long been regarded by many businesses as necessary evil that translates directly into fewer profits. The conventional approach to protecting natural resources from industrial activity comprises a raft of restrictive regulations, taxes and fines aimed at steering firms in the most “environmentally appropriate” direction. Hence, the environment has often been perceived by the corporate world as a source of costs and risks that need to be minimised, or, in the worst cases, as a reason to cover up certain practices. The resulting showdown between public and private interests is markedly influenced by the way their somewhat static and unidimensional respective visions of the problem have been formed.
Jan
The Economist – CSR is just good business
Written on January 18, 2008 by Max Oliva in Corporate Governance, Corporate Responsibility, Development, Diversity, Environment
Max Oliva, Associate Director, Social Impact Management

Check the economist of this week. A special report on CSR is included which has certainly evolved from that presented a couple of years ago and which clearly contributed to strengthen the conversation.
As one of the articles says, “Three years ago a special report in The Economist acknowledged, with regret, that the CSR movement had won the battle of ideas. In the survey by the Economist Intelligence Unit for this report, only 4% of respondents thought that CSR was “a waste of time and money”. Clearly CSR has arrived”.
The Economist now brings thoughts and insight into how once CSR was a do-gooding sideshow, and how it is now seen as mainstream. From ethics to consumers, going green and global, and most importantly how managers are trying to get it right and align it with their companies’ strategy and gain a competitive advantage. As they put it, CSR is just good business.
Jan
Londres lluvioso
Written on January 17, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Desde el avión que despega de Heathrow y en unas horas aterrizará en JFK recuerdo el último día en la capital británica que me deja el buen sabor de boca de haber sido acogido por Saleh, acogedor vecino en el apartamento de la London School of Economics en el que viví y oriundo de Irán, donde su esposa y mellizas van a pasar las vacaciones estivales cada año mientras el se queda en Londres avanzando en su dura y conseguida investigación económica.
La calurosa y afectuosa recepción de Saleh me hace pensar en la descuidada dialéctica de algunos lideres de este mundo, que descuidando maneras y sensibilidades se enzarzan en rivalidades políticas que poco bien hacen a sus poblaciones, en negaciones del holocausto y actitudes unilaterales de inclusión en un tal eje del mal que desestabilizan a sociedades y mercados e incrementan el otrora despreciable riesgo de conflicto bélico.
Antes de dejar el aeropuerto ojeaba el ejemplar para 2008 del moderado semanario británico The Economist y miraba al mapa de riesgo político, en el que sorprendentemente España e Italia aparecen como los únicos países de la zona euro con bajo riesgo político, en lugar de muy bajo. No debemos olvidar que previsiones que vienen de fuera son a veces más realistas que nuestras propias percepciones sobre nuestra realidad política, y el análisis de The Economist debe hacernos reflexionar sobre el estado político de los últimos cuatro años en España, que no presume precisamente de una estabilidad política e institucional a menudo conveniente.
Jan
A trend that must be accelerated
Written on January 16, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Today’s world is a world of increasing inequality, poverty and despair, a world in which the current players are incapable of coping with a reality that is too rough to admit, too uncomfortable to deal with, and too disproportionately harsh to face. Thirty plus years of development aid have proven ineffective. The major international players in the financial arena are incapable of providing solutions. The Bretton Woods era is gone, the so-called Washington Consensus is a mere reflection of what it once was, in a new world, a new reality where the Cold War and Reagonomics no longer exist, where globalization and unilateralism have gained relevance as drivers of these first years in the twenty-first century.
The private equity shops and hedge funds of the world acquire major relevance in a financial landscape that is more and more sophisticated and hard to understand and to cope with for a majority of individuals in the first and developing worlds who no longer control their financial stability, subject to international traders, hedgers, brokers and speculators.
Microfinance is claimed to be the most important tool devised by the human being to fight against poverty over the last thirty years, but only covers 4% of the extreme poor. New services for the poor do not arise because the poor have no collateral, because the poor lack the ability to earn, save and pay back, as Hernando de Soto would probably point out. Financial institutions from the West timidly enter emerging markets to offer financial tools, and more often invest and deinvest to speculate on the short-term and earn positive returns above the benchmark that beat the market with positive alpha and a hopeful uncorrelated structure. In the meantime the price of basic food skyrockets because of the turmoil in the oil markets, because the West needs to satisfy its hunger for energy with alterative energy sources that have discovered the wonder of biofuel.
Jan
Volveré Paris
Written on January 15, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Esta mañana cojo el tren Eurostar que me lleva de Paris a Londres en algo más de dos horas. Esta maravilla de la ingeniería permite comunicar dos mundos europeos bien distintos que con dos estilos de entender la economía confieren a Europa de dos maneras de entender el estado del bienestar, la compensación, la remuneración, el esfuerzo y la predistribución.
No hay dos ciudades más globales en Europa y no hay dos ciudades que me despierten más interés que Paris y Londres, donde he vivido, en total, tres anos del primer tercio de mi vida. Hoy me siento europeo, en una Europa con potencial que decide invertir en infraestructura. Hoy dejo el domicilio de mi buen amigo Yves para embarcarme de nuevo en mi aventura anglosajona particular, que me lleva hoy a Londres y mañana a Nueva York.
Hoy agradezco a Yves su apasionada discusión sobre Sarkozy y los cambios que necesita Francia para salir del estancamiento económico y el déficit publico radicado en un estado del bienestar que premia en exceso a los empleados públicos de los consorcios industriales del tipo SNCF o EDF, y les permite jubilarse a edades que a menudo rondan la cincuentena de anos, a costa de muchos otros que deberán jubilarse a los 70 si es que esta sociedad francesa pretende mantener con pensiones no ganadas a multitud de empleados públicos que en su día firmaron convenios colectivos que hoy en día ya no se pueden sustentar.
Jan
FTSE4GooDIBEX: Localizing Social Responsible Investment
Written on January 14, 2008 by Max Oliva in Corporate Responsibility
Max Oliva, Associate Director, Social Impact Management

IE Business School and At Stake Advisors have the pleasure to invite you to participate in a discussion about the innovative FTSE4GoodIBEX Index. The session will provide an opportunity to engage directly with one of the founders of FTSE4Good about this new boutique social responsibility index that will be launched in March, 2008 in Spain.
PROGRAM
Presentation- Max Oliva, Associate Director, Social Impact Management at IE
Social Responsibility Trends- Sean Ansett, Managing Partner, At Stake Advisors
FTSE4GoodIBEX- Will Oulton, Director FTSE Socially Responsible Investments
Date/ location: Tuesday, January 22, 2008; from 19:00 to 20:15h. Room A-203, IE Business School, Maria de Molina 11, (Madrid). The presentation will be in both English and Spanish.
Please confirm assistance at SIM@ie.edu.
To know more about Will Oulton and Sean Ansett
Jan
Azafatas de segunda
Written on January 11, 2008 by Max Oliva in Development
J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Esta mañana espero en la puerta de embarque de la terminal 1 del aeropuerto de Barajas a que salga el vuelo de la compañía de bajo coste a Londres en lo que supone la primera etapa de mi viaje transatlántico de vuelta a la regularidad de un Enero neoyorquino en el que retomo las clases en la Universidad de Columbia.
Esperando en esta mañana de Jueves observando el vuelo que despega hacia Liverpool logro identificar a un grupo de cuatro azafatas de metro sesenta que con tacones disimulan una altura escasa que en otras aerolíneas les impediría acceder al puesto de azafata de aerolínea. No soy yo quien fija las reglas. Es la aerolínea. No soy yo quien determina la altura. Es la aerolínea.
Vivimos en un mundo de azafatas de segunda, en el que no exigimos el máximo de nuestros funcionarios, en el que no exigimos el máximo de nuestros representantes públicos. Es la opinión pública la que determina la altura. No soy yo. Los representantes públicos no están a la altura y quizás nosotros vivimos en la complacencia de la mediocridad que supone ver las mismas caras a diario en televisión, sin iniciativa, con crispación, sin entusiasmo, con falta de creatividad.


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