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Nov

Una sociedad que se esfuerza y no reivindica

Written on November 28, 2007 by Max Oliva in Development

J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University
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Es el norteamericano un pueblo que se esfuerza y no reivindica. Las movilizaciones que se han sucedido en Francia durante nueve días seguidos contra los ajustes económicos de la Administración Sarkozy son muy poco frecuentes en un país donde la desigualdad ha aumentado de forma vertiginosa en los últimos veinte anos. Es el norteamericano un pueblo que se esfuerza y no reivindica. Los recortes fiscales de la Administración Bush han afectado de forma preponderante a los más ricos, en una argumentación que defiende que al emprendedor que genera empleo no se le debe tasar el beneficio corporativo.
Sorprende ver en la ciudad de los rascacielos como la red de transporte es un reflejo de lo que fue en la década de los 1970. Viejas infraestructuras, sucios raíles frecuentados por pequeños roedores que acompañan a los pasajeros que esperan mas, mucho mas de lo que acostumbramos a esperar en Europa, a ese autobús o metro que nos lleve a nuestro destino final. Un europeo que cruce el charco observara de inmediato que la falta de inversión en infraestructuras no cohesiona una sociedad en la que el pobre asume su condición de pobre porque no se esforzó lo suficiente, lejos de toda suerte de cobertura social o medica, que deja a la intemperie al 15% de la población de la superpotencia económica y militar.
No sería la clase rica y pudiente lo que es si no fuera a costa de explotar los recursos humanos de esas personas que conforman la clase obrera. En una argumentación equivalente la clase obrera trabaja gracias a los empleos generados por la clase rica y pudiente, que posee el talento del empresario, que crea innovación a base de arriesgar en busca de un retorno económico que no encuentra en los mercados financieros.


Me sorprende el norteamericano que no reivindica casi tanto como el francés que únicamente reivindica. Quizás los extremos, en este caso, no sean apropiados. Mucho hay que aprender de esta sociedad mesocrática basada en el esfuerzo y en la existencia de oportunidad cuando se busca, que da una oportunidad al inmigrante. Quizás la sociedad que acabo de describir existió en tiempos de capitalismo menos extremo, en el que las compañías financieras no tienen que cuasi engañar al viandante de turno para colocarle una hipoteca o una tarjeta de crédito que le obligará a pagar altísimos tipos de interés para orgullo y complacencia del inversor en planes de pensiones, que puede jubilarse en los cincuenta gracias al esfuerzo de los empleados de franquicia y supermercado tipo Walmart, que no ganan lo suficiente para poder pagar el seguro médico.
Quiero vivir en una sociedad que invierta en lo público para cohesionar a la población, y no veo en la ciudad de los rascacielos una tendencia que se acabara imponiendo en una sociedad, la norteamericana, cada vez más desigual.

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