J.Pozuelo-Monfort, MPA candidate at Columbia University

Los desdichados de la sociedad que no tienen cobijo ni techo donde resguardarse, que en el glamour de la abundancia y el derroche pasan desapercibidos escondiéndose en la sombra y la penumbra sin que los que vivimos en este mundo de luces y fantasÃa nos percatemos de su existencia obligada.
Parece que en este mundo de fantasÃa y abundancia en el que vivimos no existen los problemas. A menudo damos por sentado que los desdichados son ajenos a nuestro devenir, que en nuestra realidad no existe la imperfección, no hay espacio ni tiempo para el lamento o la infelicidad, hasta que un dÃa, el dÃa menos pensado, algunos de nosotros nos encontramos en una circunstancia que habÃamos eliminado del universo de posibilidades factibles.
La movilidad entre clases es más habitual a este lado del Atlántico que en Europa, aunque también es mas fácil superar el umbral de pobreza como quiera que se defina. En Europa se sabe redistribuir mejor la riqueza que lleva asociado una mayor cohesión de la sociedad. Una sociedad, la norteamericana que es más tolerante hacia la pobreza de terceros, puesto que en un sistema meritocrático el individuo es culpable de sus meritos y deméritos, de sus aciertos y fallos. Quizás el norteamericano crea mas en el esfuerzo y en Europa se achaque una mayor parte del éxito a la suerte.
En cualquiera de los casos la pobreza vive entre nosotros en cantidades pequeñas pero no despreciables. En la oscuridad, entre árboles, consigo entrever a los desdichados de la sociedad, que prefieren esconderse a ser vistos, pero que sufren de una infelicidad que podrÃamos subsanar si incorporamos mecanismos redistributivos al actual sistema del bienestar. Mecanismos redistributivos que por otro lado deben aspirar a tener un alcance global.
Oct
En la oscuridad se esconden…
Written on October 15, 2007 by Max Oliva in Development


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